Un'altra città è possibile. Il futuro delle città come progetto collettivo
Miércoles 17 de noviembre
Muy buenas tardes, bienvenidos y bienvenidas. Como primer acto de este Congreso vamos a realizar esta mesa redonda con alcaldes y una alcaldesa de ciudades que son Ciudades Educadoras.
Come se ha dicho en la inauguración, el movimiento de Ciudades Educadoras responde hoy a una necesidad que experimentan muchas ciudades. Una necesidad diversa como diversos son los retos y los problemas. Pero la respuesta a estos retos no está escrita, no está prevista, no está predeterminada. ¿Qué tienen que hacer las ciudades educadoras? No lo sabemos a priori; la Ciudades Educadoras serán la suma de acciones que emprenden las ciudades que tienen este punto de vista. Es decir que la metodología se construye actuando y cada ciudad trata de construirla respondiendo a las necesidades de su ciudadanía. Por esto hemos querido preguntar a algunos alcaldes: ¿Qué hace su ciudad como ciudad educadora? ¿Qué ha hecho? ¿Cómo ha enfocado esta cuestión? ¿Cuáles son las necesidades a que responde? ¿Cómo cree que debería transformarse su ciudad en el futuro? ¿Cómo responder a las necesidades de educación permanente que tiene hoy la población de su ciudad?
Estas son algunas de las preguntas que les hemos formulado y estas son las respuestas que hoy ellos nos darán. Nos acompañan cincos alcaldes, cuatro alcaldes y una alcaldesa, de diversas ciudades.
Podían haber sido muchas; hemos hecho una selección, de las cuales algunas no han podido estar hoy aquí.
Nos acompañan hoy el alcalde de Vallenar, Juan Horacio Santana. Vallenar es una ciudad chilena muy representativa y querida para Ciudades Educadoras puesto que ha puesto en marcha acciones muy interesantes, muy globales dentro de su ciudad, y muy a menudo las hemos puesto como ejemplo.
Nos acompaña también el alcalde de Génova, Giuseppe Pericu, que evidentemente no podía faltar en este encuentro y que tiene que explicarnos su punto de vista sobre Génova Ciudad Educadora.
El alcalde Joan Clos, de Barcelona, que tampoco podía faltar entre nosotros puesto que Barcelona inició y lidera este movimiento y por lo tanto querríamos aprovechar esta ocasión para que pudiera hablarnos de su punto de vista sobre Barcelona Ciudad Educadora.
Nos acompaña también Anna Pagans, alcaldesa de Girona, una ciudad de España. Habíamos invitado a la alcaldesa de otra ciudad española, Gijón, porque ésta es la ciudad que lidera la Red de Ciudades Educadoras española, pero no ha podido estar con nosotros. Girona es la ciudad que antes de Gijón cubría este encargo y por ello les hemos pedido que estén aquí.
También nos acompaña aquí Hermes Binner, que fue alcalde de la ciudad de Rosario en Argentina; ha sido delegado por el actual alcalde de Rosario puesto que en estos días en Rosario hay un congreso sobre la lengua castellana en el mundo y no ha podido desplazarse; pero está muy bien representado porque Binner fue el alcalde que inició en Argentina también el movimiento de Ciudades Educadoras y Rosario ha sido un punto focal en América Latina en este sentido.
Quisiera disculpar también al alcalde de Adelaida en Australia y a la alcaldesa de Helsinki. Ambos están en el programa pero, por razones de trabajo, en el último momento nos no han podido acompañar. Sabemos que la vida de los alcaldes es imprevisible casi de un día para el otro y podemos entender muy bien que, a pesar de su voluntad de estar aquí con nosotros, no hayan podidos acompañarnos en este momento. Les damos las gracias igualmente por habernos expresado a tiempo su disponibilidad.
Pasamos a ver estas respuestas de los alcaldes. Dejo la palabra en primer lugar al Señor Horacio Santana de Vallenar.
Quiero en primer lugar saludar al alcalde de la ciudad que nos recibe, Génova, a las autoridades municipales que nos acompañan esta mesa, y saludar de forma especial y afectuosa a cada uno de las delegadas y de los delegados que han llegado hasta este evento.
Quiero decirles que nosotros somos parte de una pequeña delegación integrada por un colega concejal y profesor y por un joven arquitecto soñador que tiene la tarea de ser alcalde de una comuna pequeña de Chile de 47.000 habitantes, una comuna minera y agrícola de un pequeño país que está ya bien al sur en el continente americano, ya cayendose hacia el Pacifico, Vallenar.
Quiero manifestarles mi satisfacción de estar aquí hoy día en este espacio, en este encuentro tan positivo, tan valioso. Todos quienes estamos aquí presentes, estamos representando unos comunas grande, otros comunas pequeñas y chicas, todos tenemos algo que entregar, todos tenemos algo que aportar en materia de iniciativas educativas o educadoras o formativas. Todos llegamos hasta acá con los ojos bien abiertos, con los oídos bien atentos para enriquecernos precisamente de estas experiencias. Todos abrigamos la esperanza de irnos de Italia fortalecidos para seguir en nuestras respectivas comunidades luchando, batallando, hoy día sobre todo, para educar, para formar a nuestros niños, a nuestros jóvenes y a nuestras respectivas comunidades.
Quiero decirles que nosotros estamos encorporados a la red de Ciudades Educadoras hace aproximadamente 8 años. En este lapso de tiempo hemos ido en realidad de menos a más si bien no hemos podido hacer todos lo que quisiéramos hacer. Hoy día voy a presentarles brevemente a una experiencia que hemos desarrollado en 10 años en nuestra ciudad que tiene que ver con la integración de un río, un río que nace en la cordillera y llega al Pacifico pasando por nuestra ciudad en un trayecto de más o menos 4 kilómetros. Este río era un botadero de basura, era un patio trasero de nuestra ciudad, un lugar oscuro, peligros. En estos 10 años, con unos financiamientos de distintos ministerios, lo hemos transformado en un gran parque con espacios deportivos, con área verde, con arboles, con piscinas construidas con las mismas piedras del río que en época de verano se transforman en un gran balneario para toda nuestra comunidad. Este proyecto es absolutamente democrático. Este proyecto del paseo ribereño ha ganado concursos a nivel nacional de buenas practicas urbanas y ha sido también incluido en revistas internacionales para la valía que tiene esta iniciativa.
Hoy día seguimos trabajando en este proyecto porque tenemos una serie de planes muy ambiciosos en termino de renovación urbana en este mismo sector. Esta es la iniciativa que presentaremos para compartirla con la comisión respectiva que va a trabajar el tema.
Reitero mi satisfacción de estar aquí en estos días en esto espacio junto a autoridades de ciudades muy importantes de distintas partes del mundo.
Muchas gracias.
Alcalde de Génova, muchas gracias por habernos acogido en esta gran ciudad. Muy buenas tardes a todos. La ciudad de Girona está orgullosa de sentarse en esta mesa y representar a un núcleo de ciudades pequeñas y medianas que hemos trabajado durante muchos años en Ciudades Educadoras.
Para los que no la conocen, Girona tiene 84.000 habitantes, está a 100 kilómetros de Barcelona, la capital de nuestro país y firmó la Carta de Barcelona en el año 1990.
A partir de entonces, hemos mantenido nuestro compromiso con todos los valores que recogía esta Carta, que precisamente vamos a renovar en este Congreso.
En el año 1993, en la ciudad desarrollamos el Plan Estratégico y a partir de entonces incluimos en este Plan uno de los 6 ejes transversales de la Carta: el concepto, la idea de “Ciudad de Cultura, Ciudad Educadora”.
En efecto, el gobierno de la ciudad ha dado siempre una gran importancia a la idea de la educación como eje transversal de las actuaciones que ha venido realizando y en este mismo sentido tiene comprometido su futuro.
Para llevar a la práctica estos aspectos teóricos hemos creado distintos consejos de participación, algunos de carácter sectorial como por ejemplo el Consejo de Educación, el Consejo de Sostenibilidad, el Consejo de Gente Mayor y otros de carácter territorial, es decir de barrios.
En todos ellos se llevan a cabo debates sobre las actuaciones que se realizan en un barrio o en el conjunto de la ciudad, en los que participan los distintos agentes ciudadanos, desde los integrantes de asociaciones vecinales hasta maestros, médicos e incluso miembros de la iglesia. El elemento educativo que preside estos consejos aparece también como factor esencial en los debates sobre planificación urbana así como en los proyectos sobre la política en general, no sólo la educativa, y en las campañas de difusión de dicha política que implican a buena parte de la ciudadanía.
En Girona tenemos un ejemplo muy particular. Como alcaldesa, aparezco cada 15 días en la televisión local, en el programa “Alcaldesa, hilo directo” en el que atiendo llamadas en directo de los ciudadanos. Éste es un vehículo muy local, pero muy satisfactorio. Un contacto directo, un medio de comunicación efectivo que permite un alto grado de participación y de implicación en la gestión y en la planificación de ciudad.
Pienso que otra Girona es posible, pero es la Girona que existe hoy, la que es fruto de la que existió antes, a la que debemos suministrar todas las herramientas para que evolucione, para que crezca en todas sus capacidades y sobre la que incida el principio de corresponsabilidad entre todos los ciudadanos y las ciudadanas y los gobiernos municipales.
Tenemos retos muy importantes, entre los cuales aparecen dos grandes temas que, por lo menos por parte de ciudades europeas y del Mediterráneo, seguramente serán debatidos en este Congreso: la sociedad del conocimiento y los procesos migratorios. Dos factores clave para cohesionar a nuestra población. Esta cohesión territorial de nuestras sociedades es un pilar absolutamente indispensable en unos momentos cambiantes como los de hoy, en los que los procesos migratorios son un elemento nuevo para el futuro de unas ciudades cada vez más plurales. Esta es una realidad a partir de la cual hay que transmitir optimismo, ilusión y autoestima en todos los ámbitos, en las escuelas, en las calles, en los centros cívicos, en las bibliotecas dónde se moldean los valores que tanto apreciamos y que deseamos ser capaces de preservar para el futuro.
Es verdaderamente un motivo de alegría estar aquí con todos ustedes.
Estar aquí merece algunos agradecimientos, en primer lugar al Presidente de Ciudades Educadoras, Joan Clos. Mucho le debemos a quien desde Barcelona tanto hizo por la formulación de planes estratégicos como el de Ciudades Educadoras. También queremos agradecer a Giuseppe Pericu, Alcalde de Génova, ciudad que hoy recibe esta manifestación tan importante para la cultura de este año 2004. Génova es además una ciudad históricamente muy ligada a América Latina, porque de este puerto han partido los barcos que transportaron a la mayoría de los ancestros de quienes hoy conforman el pueblo argentino: no hablamos sólo de italianos, sino de trabajadores de gran parte de Europa central que emigraron buscando un futuro mejor. Por supuesto quiero agradecer también al intendente de Rosario, mi ciudad, Miguel Lifschitz, quien ha confiado en mi representación en este magno evento.
Es importante hacer una breve síntesis histórica sobre nuestra ubicación como ciudad en América Latina. Hace 25 o 30 años, la mayoría de los países latinaomericanos vivían bajo regímenes dictatoriales en los que se violaban sistemáticamente los derechos humanos, en los que se atentaba a diario contra los mas elementales derechos de la convivencia. Argentina tal vez sea la expresión más acabada de esta historia dura, difícil, que nos dejó nada más y nada menos que 30.000 desaparecidos, jóvenes con inquietudes sociales y políticas que esas dictaduras sangrientas borraron de sus hogares y de sus ciudades.
Con el tiempo nos venimos a enterar que esta realidad nos no dejó simplemente una herencia de asesinatos, sino también profundas huellas en el tejido económico y social. Un buen ejemplo para ilustrar este nefasto legado es la relación entre capital y trabajo. En Argentina esa distribución era en partes iguales, con tan sólo un 2,1 por ciento de hogares que vivían por debajo de la línea de pobreza.
Hoy, al final de esta parábola, tenemos un 58,6 % de hogares que viven bajo del nivel de pobreza, y la distribución entre capital y trabajo es del 80% contra el 20 %. Estos son datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y son datos que nos hablan de la profundidad de la pobreza y de la marginalidad social que vivimos. Pobreza que no se recupera con el simple ingreso económico, ya que existe una gran deuda social hacia todos aquellos niños, jóvenes y adultos que no tuvieron la posibilidad de alimentarse adecuadamente, de educarse como corresponde y de tener una vida en plenitud.
Sin embargo, y a pesar de tantas dificultades, en estos tiempos de democracia en América Latina nos estamos reencontrando con estas ideas y estas fuerzas que nos traen ejemplos como el de Ciudades Educadoras. Hablamos de una forma de pensar y de actuar en una ciudad donde a la crisis general se le agrega la crisis de la propia institución escuela. Entonces la educación formal tiene que recuperarse entendiendo que toda la ciudad puede ser “educadora”, tanto desde la educación no formal como teniendo la máxima incidencia sobre la educación informal - tal veces el contrapeso más grande que hay que enfrentar -, así como llevando adelante procesos de integración social que verdaderamente mejoren la calidad de vida de los habitantes.
Nosotros entendemos que una ciudad educadora pasa antes que nada por una decisión política. Es necesario que la autoridad política tome la decisión política de querer ser una ciudad educadora.
En segundo lugar, creemos necesario construir un marco teórico, porque es necesario trazar el hilo conductor que permita que todas las acciones que lleva adelante una ciudad estén nutridas de esta idea educadora. En tercer lugar, tenemos que construir programas en función de todo esto ya mencionado. En cuarto lugar hay que considerar el tiempo, porque indudablemente es el tiempo el que permite que los proyectos maduren; el tiempo nos permite corregir, nos permite sumar. Tanto el tiempo como el espacio son las dos variables fundamentales para el desarrollo de nuestros programas.
Rosario ha tenido y tiene en estos 15 años una inscripción clara a los postulados de Ciudades Educadoras del año 1990 en Barcelona. Ha tenido diferentes expresiones de este camino que tienen a que ver con distintos grupos, y con distintas problemáticas: para los niños, para las mujeres, para los ancianos, para las personas con discapacidad, para el trabajo, para la educación, para la vivienda. Estos procesos se fueron integrando y precisamente por este hilo conductor que nos da este marco teórico, hay una gran integración conceptual entre ellos, hay un marco ideológico que los contiene y que por lo tanto va generando siempre alternativas que son coherentes y suman a los procesos iniciados.
De todos estos programas – sobre los cuales se referirán en estos días personas vinculadas con los mismos - quiero rescatar aquí lo que se vienen realizando en función de la niñez como concepto de ciudad educadora. Esta idea se va plasmando en la escuela móvil, esta escuela que tiene en la propia ciudad el territorio necesario para el aprendizaje. La escuela móvil tiene puntos importantes a valorar como el conocer la ciudad, el interrogarse sobre la ciudad, el preguntar los por qué. Es una ciudad que quiere saber, quiere conocer, quiere crecer, donde los niños y los jóvenes sumados a la escuela y a los padres son motores fundamentales para el ingreso de una nueva dimensión de Ciudad Educadora a través de la educación no formal. Estas cuestiones tienen verdaderas postas educativas, estaciones educativas, lugares que tienen una preferencia, una identificación para el logro de todos estos objetivos. Por ejemplo el dialogo con los artistas.
Tomamos la figura de un artista muy reconocido en Argentina que es Antonio Berni. El fue un hombre comprometido con su tiempo; el describió en sus obras a un personaje, a un niño, Juanito Laguna. El propio artista decía que no era un pobre niño sino un niño pobre porque, al jugar con los elementos que encontraba a su alrededor y que rescataba de la basura, Berni sostenía que en su construcción Juanito Laguna era un niño con ojos cargados de porvenir. En todas sus obras aparece la necesidad de trabajar con los personajes, la necesidad de identificar en esta pintura figurativa cada uno de los hechos que muestra el artista, y que hacen en los niños una construcción muy interesante de su medio y de su entorno.
Hay otras estaciones: el niño va al museo, fundamentalmente al Museo de Arte Castagnino que es el principal museo de la ciudad; el niño aprende a dialogar con las obras, a diferenciar la pintura figurativa de la abstracta, a interpretar lo que quiso decir el artista y a construir, a partir de allí y con sus medios, esta integración con la ciudad. También es el viaje a la historia de su ciudad. ¿Que pasa o que ha pasado en la historia con el pasado de la ciudad? Hay figuras para recrearla. Por ejemplo se ha reconstruido la figura del General Manuel Belgrano, cuyos padres emigraron precisamente del puerto de Génova y que en Rosario creó la bandera argentina. El niño, el joven puede dialogar con distintos momentos de la vida de Belgrano y en distintos lugares que transitó Belgrano.
Esto realmente es una integración muy importante del niño, del joven con los personajes que vivieron en la ciudad y que dejaron hitos importantes en su historia de la ciudad.
También se ha construido la granja de la infancia. La granja es un predio de 5 hectáreas que está en las afueras de la ciudad donde se vincula la cultura rural con la urbana. Allí los chicos pueden producir, sembrar, ver los animales domésticos de granja, recoger huevos, sacar leche, hacer dulces, hacer pan, y tener esta integración muy importante con la ecología humana.
El otro eje de nuestra política hacia la infancia es el jardín de los niños. Es un espacio donde había un viejo zoológico, muy degradado, muy pequeño, donde había animales como osos polares en jaulas de 2 por 3 metros esperando su muerte. En este lugar, de unas 2 hectáreas, se construyó el jardín de los niños. Es un lugar donde los chicos se vinculan fundamentalmente con las ciencias sociales. Hay tres momentos. El primero es el momento de lo mítico, que está en una montañita, donde las piedras hablan, el agua canta y se viven toda una serie de experiencias míticas para que el niño, a través de su recorrido personal, pueda incorporarlos y razonar sobre ellos.
El otro momento es el de la creación del siglo XX. Hay graficación, modulación de obras de todos los artistas, de todos los creativos que hubo en el siglo XX. A través de cubos, de personajes, los niños pueden jugar e integrar estos conocimientos. Está Chagall, está Picasso, está Klee, está Kandel, están todos aquellos artistas que integran el mundo moderno. Está también todo el mundo de Da Vinci, donde los niños pueden ver el movimiento, ver la creatividad, ver la aplicación de la mecánica a las ciencias modernas.
También tenemos una vieja estación de tren, la estación Embarcadero, una estación pequeña donde funciona, de acuerdos a las normas y las enseñanzas de Francesco Tonucci, la Ciudad de los niños. Allí funcionan las escuelas, los consejos de niños y también esta escuela de la democracia.
Finalmente tenemos la isla de las ciencias, la Isla de los Inventos, que es una grande estación ferroviaria que ha sido cerrada y que, luego de varios años de abandono, fue incorporada para el conocimiento de las ciencias y de la tecnología. Es allí donde los niños pueden aprender a utilizar sus manos en la fábrica de juguetes, utilizar su pensamiento observando una bóveda celeste, ver como se comportan los astros, en fin todo lo que hace a la ciencia y a la tecnología como poética en la integración de estos conocimientos. También hay un taller para docentes donde pueden incorporar a través de la práctica todas las enseñanzas que pueden realizar en la escuela, y que de hecho transmiten a partir de este lugar.
Finalmente, ¿Hacia donde va la Ciudad Educadora? ¿Cuáles son los retos que nosotros nos planteamos para la Ciudad Educadora?
Primero, creo que es un hecho importante la defensa del espacio publico: defender el espacio publico es defendernos de la voracidad del mercado.
Segundo reto: mentes abiertas para interpretar la información.
Tercer reto: la formación a los derechos.
Cuarto reto: la reconstrucción de la vida cotidiana; lo estético, lo ético, el juego, los afectos.
Y finalmente, el reto más importante que es la inclusión social. Solamente ciudades "con inclusión" son ciudades serenas que permiten realmente integrar conocimientos para todos, que permiten la igualdad para todos. Esto uno de los grandes desafíos para revertir lo que nos ha dejado este modelo de exclusión social que hemos vivido y vivimos en América Latina.
Muchas gracias.
Déjeme que exprese brevemente algunas de las ideas que Barcelona está llevando a cabo para afrontar el tema de la relación entre la Ciudad Educadora y el proceso de formación.
Parece que en los últimos años hemos sido más capaces de resolver los problemas físicos de la ciudad, los problemas de hardware, que los problemas de software. Parece que seamos más capaces y tengamos una metodología general, yo diría en todo el mundo, de avanzar para hacer unas calles mejores, unos espacios mejores, unos jardines mejores, unos ríos mejores, unos proyectos urbanos cada vez más dignos, y en cambio que – como decíamos antes – lo que cuesta más es encontrar un software, un conjunto de normas de convivencia que mejoren la calidad de vida de las ciudades.
Las ciudades y los gobiernos municipales, en general, nos lanzamos a intentar resolver esta parte - que es la más compleja - a pesar de que, en muy buena medida, seguramente no es nuestra única responsabilidad ni tengamos básicamente los recursos más adecuados para conseguir que este funcionamiento social tenga elementos que la mejoren de una forma sustancial.
Aquí es donde nos encontramos con las contradicciones de los tiempos actuales; nos encontramos con este inmenso cambio de paradigma cultural, con este proceso mundial de la globalización, de la internacionalización de los mercados, de proceso inmigratorio, de un cierto estancamiento o disminución del proceso industrial manufacturero y en cambio el aumento espectacular de la economía de servicios en las ciudades.
Si a eso le añadimos las nuevas tecnologías y también los cambios ideológicos más globales sobre el neo-conservadorismo, este es el marco en el cual estamos ahora intentando gestionar la convivencia urbana. Una convivencia urbana que tiene menos elementos que unifiquen y en cambio tiene más políticas y más elementos que diversifican las realidades sociales. Las familias, los grupos cada vez son más diversos, son más distantes los lugares comunes que los unen a la hora de construir convivencia.
La ciudad se encuentra con la necesidad de reconstruir unos espacios de valores que permitan esta convivencia. No es de extrañar que en la década de los 90 asistiésemos en diversas partes del mundo a verdaderas crisis sociales en barrios de algunas de las ciudades de los países más industrializados. Tuvimos crisis en algunas ciudades de Estados Unidos, de una forma muy especial en Los Angeles en los años 92 y 93, tuvimos crisis en las ciudades inglesas en los años 94 y ’95 en los barrios periféricos de la inmigración, tuvimos crisis luego en las ciudades francesas hace 4 o 5 años. Hemos visto como, al menos en Europa y también en Estados Unidos, en este conjunto de incertezas, visiones políticas más basadas en los aspectos más conservadores de la sociedad ganan peso porque un cierto retorno a los principios supuestamente básicos parece que tranquilice más a la población.
El noe-conservadorismo por lo tanto, o los movimientos de extrema derecha en Europa o en Estados Unidos han sido una cierta forma de refugio político ante el mayor grado de abertura de nuestras sociedades y la incerteza derivada de los cambios sociales.
Nuestra escuela vive de una forma muy directa esta transformación. En las ultimas semanas hemos visto el choque moral que, para un país tan convivencial como Holanda, representan los últimos acontecimientos (el asesinado del director holandés, Theo Van gogh, a raiz de la su película “Submission”, sobre el Corán i la sumisión de la mujer) con todo lo que hay detrás de estos movimientos.
Sólo faltaban algunos episodios de terrorismo como puede ser el de Nueva York o el de Madrid, con más de 240 muertos, para que se añada y se agrava esta base de incerteza con el desarrollo de estos acontecimientos.
¿Cómo intentamos desde nuestra ciudad dar respuestas que revitalicen los valores de la convivencia? Nosotros concretamente hemos empezado un programa de civismo, que tiene una duración inicial de un año y medio y no tiene aún fin preestablecido, donde pretendemos hacer un programa feedback, de ida y vuelta, con los ciudadanos y por lo tanto con todas las instituciones, sobre todo las educativas. Este programa lo hemos centrado en el primer año en tres aspectos concretos:
- el ruido, el sonido, el alto nivel sónico de la ciudad,
- la movilidad, la indisciplina y el incivismo en la conducción de coches en la ciudad,
- el tema de la limpieza o de su contrario que es el proceso de ensuciar las calles,
con resultados muy peculiares.
Por ejemplo en tema de ruido está emergiendo, por parte de los ciudadanos que viven en nuestras casas, una sensibilidad para que disminuya el ruido ambiental; pero evidentemente nosotros somos una ciudad mediterránea donde se vive muy intensamente en la vía pública. Por lo tanto hay un conflicto de intereses entre los ciudadanos y los vecinos. El ruido nunca había sido un gran problema en nuestra ciudad. Es curioso y interesante que, en los últimos años, la percepción del ruido como molestia ciudadana está aumentando, a pesar de que objetivamente estamos reduciendo, a través de diversas actuaciones en este sentido, el nivel de decibelios que se miden por los sonómetros en nuestras calles.
Avanzando con los temas concretos, nosotros tenemos un servicio de limpieza que se sitúa muy bien en términos comparativos; recogemos los deshechos urbanos y limpiamos la ciudad cada día del año, no como las ciudades británicas o centroeuropeas que recogen los residuos dos días a la semana o los austríacos que lo hacen tres días a la semana y luego tú tienes que guardarte tus residuos en tu casa y sacarlos el día que el ayuntamiento recoge los residuos.
A pesar de esto, la percepción de la limpieza de la calle también tiene un proceso de un cierto deterioro. Salen nuevos problemas. Por ejemplo en nuestra ciudad, hasta hace casi 15 años, nunca los excrementos de los perros habían sido un problema urbano. Pero en los últimos 15 años, de una forma creciente, los excrementos de los perros se han convertido en un problema de limpieza de primerísimo nivel. Tenemos mayor población de edad avanzada que vive sola y que tiene animales. En estos momentos, sobre un total de 700.000 viviendas en Barcelona, estimamos que tenemos entre los 150.000 y los 200.000 perros que salen cada día a caminar por las calles y a hacerse sus necesidades. El nivel de intolerancia que existe entre los que le gusta los animales y les gusta tener perros y los que odian los animales y sobre todo odian los excrementos de los perros, es creciente y absolutamente contrapuesto. Este es sólo un apartado en la limpieza. Al lado del tema de los excrementos de los perros podríamos poner la conducta incívica de algunos comerciantes que - a pesar de que desde el ayuntamiento se les dice que reciclen correctamente sus residuos, no resuelven eficazmente esta cuestión. Esto va produciendo una sensación, una percepción de suciedad que es mayor de la que nunca hemos tenido, a pesar de que el servicio está a un nivel de gasto por kilometro, por habitantes, por metro de calle que está por encima de cualquier otro.
La convivencia en la ciudad tiene retos, como los que decíamos antes. La sociedad actual es más individualista, tiene menos sentido colectivo, tiene menos cohesión cívica, y esto va generando un lento proceso de degradación de la convivencia. Y la ciudad educadora debe ser justo lo contrario, debe ser la que inicie el proceso de reversión.
En muchos casos lo hemos conseguido. Por ejemplo en el reciclaje de les residuos sólidos de los domicilios, la forma que hemos convencido a las familias de Barcelona para que iniciasen el reciclaje ha llegado básicamente a través de la escuela. Han sido los jóvenes, los niños y las niñas los que han llevado el mensaje a las familias.
Nosotros, como la mayoría de los países, venimos del consumo de tabaco en exceso y estamos reduciendo el nivel de tabaquismo. Una presión muy importante para la reducción del tabaquismo en las familias ha provenido también a través de los programas de la escuela. Los niños informados sobre lo que significa esta adicción han sido un elemento destacado que ha influido en los padres y les ha animado a dejar de fumar.
Entiendo que antes esta situación, antes una sociedad que tiene sus valores en transición y en crisis, quizá para ser un poco más dramático, la escuela se sienta un poco sobresaturada de responsabilidades.
Cuando la familia reduce su presión educativa sobre los hijos, la tendencia es que la escuela ha de asumir todos los roles que forman parte de la educación de nuestros hijos, con todo lo que ello significa. Aquí estamos en este equilibrio donde creo que la escuela se resiste un poco y hace bien; pero a la vez la sociedad le continua exigiendo que lo haga. No es una ecuación ni un tema resuelto, sino que está encima de la mesa; es un proceso y vamos a ver como evoluciona.
Insisto, desde la ciudad, como en el caso de Barcelona, hemos hecho un esfuerzo muy importante para ir mejorando el espacio publico, para garantizar que el espacio publico exista y sea democrático, para que nadie se apodere en exceso de él, para que nadie se adueñe o privatice el espacio publico. Pero el espacio sólo es el hardware, necesitamos el software, o sea los valores convivenciales de nuestras nuevas generaciones.
Nosotros hemos pasado de un 2% de población inmigrante a un 12% en 4 o 5 años. Estamos asistiendo a una de las importantes olas de inmigración en la historia de nuestra ciudad. En el siglo XX tuvimos una vez un proceso tan importante como éste, en el XIX otra vez y en el XVI otra vez, pero no muchas otras veces en nuestra historia tuvimos un cambio tan relevante como el que estamos teniendo ahora.
La escuela está acogiendo la mayor parte del proceso de integración de la inmigración y esto es también injusto para la escuela porque la sobrecargamos de responsabilidad y de trabajo. Pero a la vez es nuestra principal esperanza.
En el centro de Barcelona, en el barrio antiguo, lo que sería parecido a este barrio de aquí al lado de Génova, en la mayor parte de las escuelas el 50 o el 60% de los alumnos son extranjeros. De una escuela de 30 o 40 niños si la mitad son extranjeros, lo normal es que tengas que dirigirte a estos 15 o 20 niños en 3 o 4 idiomas.
Y esto lo tenemos que hacer básicamente con los mismos recursos escolares de la escuela pública de siempre. La escuela privada es bastante selectiva; intenta evitar sobrecargarse de inmigración. Así se produce un desequilibrio entre el porcentaje del problema que tiene que administrar la escuela pública y la privada.
A pesar de ello, la escuela pública es el instrumento mejor. Visitando algunas escuelas de estas del centro de Barcelona, hablando con los maestros, les pregunto: “¿Cómo va? ¿Esto tiene qué ser muy difícil?”. Una respuesta que me sorprendió de estos maestros fue: “No, los niños se adaptan fácil. Al cabo de tres meses la mayoría de ellos, sobre todo si son menores de diez años, hablan perfectamente el catalán, el castellano, su idioma materno, algún otro que aprenden por la escuela si tienen un amigo, y además se integran bastante bien. El problema son los mayores, son los padres. Los que viven con dificultad la convivencia de los hijos no son los hijos, sino que son los temores de los padres.”; lo cual no deja de ser una lección que nos debe hacer meditar a todos.
Hemos visto 5 ciudades, 5 situaciones diferentes, 5 puntos de vista en la manera de actuar como Ciudades Educadoras. Para mí esta mesa redonda ha sido muy clarificadora porque nos ha dado a entender mejor que en otras situaciones algo que es fundamental, que es que el verdadero reto hoy en las ciudades ya no es el de la construcción del espacio físico. Esto, con pocas o muchas dificultades, se puede hacer.
El verdadero reto es el de la construcción de la comunidad y del proyecto común, y aquí es donde Ciudades Educadoras tiene que realizar unas grandes aportaciones para que los alcaldes, los equipos que dirigen nuestras ciudades, puedan avanzar.
Muchísimas gracias a todos.