Un'altra città è possibile. Il futuro delle città come progetto collettivo
Jueves 18 de noviembre
Buenos días a todos.
Deseo, ante todo, agradecer a las autoridades de Génova y los organizadores de este evento. Quisiera, además, saludar y agradecer a la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras su invitación a participar en este acontecimiento tan importante para el reto que nos plantea: en un mundo representado por una aldea global en la que el Norte y el Sur comparten muchas cuestiones comunes, el encuentro y el intercambio de experiencias se hace absolutamente importante.
Como mujer, y mujer africana, es un honor para mí compartir mis experiencias de Mozambico y de su región. Cuando me invitaron a participar con mi intervención, me pregunté: ¿cuál puede ser mi contribución sobre las ciudades, sobre las ciudades educadoras? Y además: ¿qué experiencia puedo llevar al Norte, qué enseñanzas puedo dar, enseñanzas aprendidas de nuestra región? Luego pensé: ¿cuál es la significación de una ciudad, cuál es el concepto de ciudad? Se trata sólo de un grupo de personas que se reúnen, que de alguna manera interactuan? Están aquí representadas más de sesenta ciudades: ¿en nuestras ciudades nos reunimos, comunicamos? También están presentes las instituciones sociales: para cuestiones de las viviendas, la escuela, la salud. ¿Cómo podemos elaborar o fortalecer la manera, el papel del que estamos discutiendo, en calidad de ciudades educadoras? Desde 1985 estoy trabajando activamente en mi país en pro de las cuestiones de género. Quisiera plantear un asunto particular, ya que podemos observar este evento desde muchos puntos de vista, y deseo comentar y compartir aquí con Uds. el punto de vista de las mujeres, la implicación de las mujeres en el desarrollo sostenible, en las ciudades sostenibles.
Las ciudades siguen creciendo por todas partes, a gran velocidad, en todo el mundo. La ciudad de Maputo, en Mozambico, donde vivo, cada día recibe personas que proceden del campo o de otros países, prófugos económicos o políticos, como resultado indirecto de conflictos. Una ciudad segura, una ciudad vivible todavía no es realidad es nuestra región, y en muchos, muchos países, ya que las autoridades locales dieron prioridad a exigencias básicas, dejando otras necesidades en segundo plano.
Como subrayó el Profesor Dussel, las otras necesidades deberían ser expresadas a partir del nivel local, básico, y muy a menudo nuestras ciudades no se ocupan de ello. Yo quisiera que la atención de Uds. se dirigiera a la necesidad de plantear estas cuestiones de las ciudades en el ámbito urbano. En Africa, la población femenina es superior a la masculina, y más de un 80% de la población campesina es integrada por mujeres. En Mozambico más de un 27% de las familias tiene como jefe a una mujer. ¿Para mí qué significa “ciudades”? Y pienso que, en esta ocasión, es relevante reflexionar sobre este aspecto en base a la Carta de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras. Las ciudades son totalmente diferentes entre ellas. ¿Qué es lo que nos une como ciudad? ¿Qué es lo que nos diferencia? ¿Qué debería comprender la significación, el concepto de ciudad? Se trata de una tarea que puede ser muy importante, una cuestión fundamental para hacernos, en cuanto ciudades, más unidas, más preciosas, más ricas incluso desde el punto de vista de un trabajo común, en un espíritu de gran interacción entre ciudades. Intentaré dar algún paso atrás, pensando a lo que el Profesor Dussel afirmó antes acerca de las cuestiones y las exigencias de las mujeres.
Antes de los años ‘60, en el proceso de planificación del desarrollo, las mujeres eran una presencia invisible. Los hombres estimaba ser los responsables de la actividad productiva, mientras que las mujeres eran consideradas únicamente en relación a su papel de reproducción, y por consecuencia como finalidad de programas para la alimentación, la higiene y la planificación familiar. Aquellos años vieron una serie de cambios, y los años ‘90 fueron una década fundamental tanto para las mujeres, como para los ambientalistas. A pesar del impacto negativo que las políticas de desarrollo tuvieron en las mujeres excluyéndolas del proceso de planificación, la investigadora social de asuntos de género doña Ester Boserop destacó el papel de las normas socioculturales dentro de la determinación de la división sexual del empleo y la importancia de las mujeres como productoras económicas.
En la segunda mitad del siglo XX, asistimos a la aparición tanto de un movimiento ambientalista global como de un movimiento feminista mundial, en que las mujeres de la comunidad del desarrollo apelaron a la eliminación de la pobreza de las mujeres con el fin de proteger el medioambiente, mientras que las llamadas ecofeministas pidieron el restablecimiento de lo que definen “el principio femenino en la naturaleza – ambos grupos pusieron en discusión los valores patriarcales, económicos, políticos, sociales y culturales, que estriban en el dominio del hombre en la naturaleza" [1].
Para el Profesor Dussel, la mujeres fuimos víctimas, y luego empezamos a movernos y a crear una comunidad unida, haciendo sentir nuestras voces, nuestras voces invisibles. Se celebraron muchas cumbres y muchas conferencias internacionales, y hubo el reconocimiento del papel de las mujeres en la conservación del medioambiente. Las razones de este reconocimiento fueron la lucha de las mujeres en este mundo, la unión de las ideas, la creación de contactos y el apoyo que les permitieron a las mujeres emerger no sólo como las víctimas principales de políticas de ajuste, sino también como actrices activas y creativas del cambio. Para volver a la Carta de Ciudades Educadoras, he visto el principio número 20: una ciudad educadora no segrega a las generaciones.
Este principio representa un punto de partida para el desarrollo del potencial educativo de una ciudad hacia sus habitantes. La Carta, por lo tanto, se debería ampliar para incluir los aspectos que no se afrontaron en esta ocasión, y he visto que quieren cambiar este capítulo. Permítanme entonces reconocer que en esta Carta se incluya el papel de las mujeres en el proceso de desarrollo. Es esta la razón por la que decidí subrayar que los hombres y las mujeres interactúan de manera diferente con el ambiente según la clase social a la que pertenecen, la edad y el origen étnico. El acceso a los recursos del medio ambiente es diferente entre hombres y mujeres, los problemas del entorno donde viven les afecta de modos diferentes, por tanto su participación en la gestión sostenible de los recursos no es paritaria, ni lo son tampoco los beneficios que obtienen.
Es por ello que este grupo de víctimas reacciona ante las autoridades. Cuando evidenciamos una perspectiva de género y de desarrollo sostenible, hablamos de relaciones, de adquisición de autonomía, de la responsabilidad relativa al bienestar de la población, como puntos de referencia clave. Todo esto supone un compromiso respecto a valores que van cambiando y a la división sexual en el empleo, a fin de alcanzar el compartir del poder y el empleo entre hombres y mujeres en la gestión y en el control del ecosistema. Estoy segura de que la mayoría de Uds. sabe también que cuando hablamos de desigualdades de género queremos referirnos a relaciones de poder, como decía el primer ponente, el Profesor Dussel, quien recalcó como las relaciones de poder también pueden llevar a la dominación, y por consiguiente la situación puede cambiar. Desarrollo significa participación de toda la sociedad en los procesos de decisión y realización de programas.
Una participación significativa lleva a relaciones y a redes significativas, aspecto clave de la plena y sana participación de los niños, de los jóvenes y de las mujeres. Todos nosotros, además de estar debatiendo sobre numerosos aspectos que conciernen a las ciudades, también estamos aquí para trabajar en red. En mi experiencia, la creación de contactos es extremamente importante para todo el mundo, para todos nosotros. Permítanme presentarles el caso de Mozambico para mostrarles la importancia de la inclusión de los grupos femeninos en el proceso decisorio de toda sociedad. Una de las mayores conquistas de las mujeres mozambicanas es que el principio de igualdad entre hombres y mujeres está contenido en nuestra Constitución, aunque ello no comportó una rotura con el modelo patriarcal que estructura las organizaciones sociales. En las áreas urbanas de Mozambico las mujeres se comprometen activamente en los esfuerzos de lucha contra la pobreza y a las concomitantes destrucciones medioambientales.
Las estadísticas en Mozambico prueban que la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo no cambió en las última décadas. El porcentaje de mujeres en la fuerza viva total bajó ligeramente de un 49% en los años ochenta a un 48,4% en 1997, y en la parte meridional de África el porcentaje siempre es ligeramente inferior. Quiero decir que, mientras en la mayoría de los países en vías de desarrollo un número cada vez más grande de mujeres se está dirigiendo a puestos de trabajo fuera del sector agrícola, cuya mayoría se encuentra en las áreas urbanas, esto no ocurre en Mozambico, donde se calcula que un 96% de la fuerza trabajo femenina total está empleado en la agricultura.
Al mismo tiempo, las estadísticas revelan que un 80% de las mujeres que viven en la ciudad está empleado en la agricultura o el comercio. Además, el 92% de los trabajadores en las zonas rurales y el 65% de todos los trabajadores en las zonas urbanas se encuentra en el sector informal. En realidad, un porcentaje altísimo de mujeres procedentes de las ciudades que emprenden actividades agrícolas dedican una parte de su jornada a la actividad comercial. Por lo tanto, es verdad que también en las ciudades, también en las zonas urbanas, las mujeres y los hombres no constituyen grupos homogéneos.
Podemos encontrar grupos bien definidos de mujeres con intereses diferentes, exigencias diferentes, preocupaciones diferentes, y la ciudad educadora tiene que enfrentarse con estas necesidades de los diferentes grupos presentes en la ciudad. En esto consiste nuestro reto. Mozambico tiene uno de los índices más altos de participación de las mujeres en la esfera decisional política: en nuestro Parlamento, casi el 32% de los puestos está ocupado por mujeres, sin embargo la representación municipal todavía está muy baja, y ello es un aspecto de desigualdad. Por ejemplo, a pesar de que el 30% de los representantes de las Asambleas Municipales está integrado por mujeres, existe sólo una Asamblea Municipal que tiene una mujer como Presidenta.
Este es un reto también para todas las ciudades del mundo. Uds., como miembros de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras, podrían debatir sobre la manera para implicar a todos los grupos de ciudadanos, porque esta participación representa también un proceso de desarrollo. Deseo, sin embargo, seguir y hablarles de la instrucción y de su papel en este proceso. Uno de los bienes principales existentes en el plano de la instrucción en Mozambico es el hecho de que el nuevo curriculum de la instrucción básica tiene el objetivo de hacer el proceso de aprendizaje más útil, en el sentido de facilitarles a los ciudadanos una educación dirigida a mejorar sus capacidades, a mejorar su vida, a mejorar el estilo de vida de las familias, a mejorar las comunidades y el país, a promover la democracia y el respeto de los derechos humanos.
El nuevo programa que tenemos en Mozambico – en muchas regiones, países y ciudad de Africa – está preparado a escala nacional, pero a partir del año pasado se compone de dos partes: el 80% del contenido está definido por el programa nacional, y la comunidad define el restante 20%.
Los objetivos principales contenidos en él, desde el punto de vista de las comunidades, son los siguientes:
De esta manera, los ciudadanos pueden ser capaces de sentirse dueños de su ciudad. Finalmente, es necesario incluir a las mujeres en las ciudades educadoras, con el fin de añadir valor al desarrollo y capitalizar nuestros recursos.
Las muchas ventajas de la participación femenina en las ciudades, como subrayé durante mi intervención, incluyen:
Aunque decimos que las mujeres son fundamentales en nuestras ciudades en el entorno del sector formal, ellas no están representadas en las municipalidades. No podemos combatir la pobreza sin la participación de las mujeres, ya que ellas son más conscientes y concienciadas del programa y la política imprescindibles para la lucha contra la pobreza. Es éste el motivo por el cual recalco con vehemencia que es fundamental tener a muchas mujeres y, para balancear al mundo, tenemos que colocar a las mujeres en lugares diferentes con el fin de equilibrar las relaciones de poder de género. Les deseo a Uds. una buena prosecución del Congreso, auspiciando que cada uno de nosotros pueda volver a su casa llevando consigo en su equipaje un poco de trabajo, una tarea, la esperanza de que otro mundo es posible, y que las ciudades educadoras pueden ser una realidad, con la finalidad de repetir y difundir lo que debatimos en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, en nuestros gobiernos locales.
El Concejal para la Cultura de Génova en los documentos del Congreso escribió: “Mi auspicio es que este evento, este Congreso, no sea simplemente el enésimo Congreso, sino un Congreso donde sea posible aportar cambios, donde sea posible transformar nuestra sociedad”.
Muchas gracias por su atención.El tema de este Congreso es “Otra ciudad es posible. El futuro de la ciudad como proyecto colectivo”; esto en realidad es como un postulado practico. El tema de esta segunda sesión es: “La ciudad educadora hacia una ética de la responsabilidad”. Yo intentaré unir en mi exposición los dos temas para darles un sentido.
El postulado de que “otra ciudad es posible” es lo que abre todos los horizontes de reformas futuras, justamente como proyectos. Si no fuera posible otra ciudad, no habría acción para transformarla. Pero este es un postulado que siempre quedará abierto. La responsabilidad ética de la educación critica debe estar vinculado a este tema y voy intentar a hacerlo para darles motivos de una reflexión.
La ciudad: cuando uno dice “la ciudad” yo penso en Menfis, hace cincos mil años en Egipto; pienso en Akat, no lejos de la actual ciudad bombardeada in Iraq; en Babilonia que queda a unos kilómetros de Bagdad; en Biblos, la ciudad fenicia del Mediterráneo que inventa el alfabeto; en Mohenjo-Daro en la India pero del Pakistán; en Yang-Tzu de la China que comienza en el Gen-Tze una cultura urbana gigantesca; en Atenas, en Roma; en Teotihuacan en México, una ciudad de 100.000 habitantes en el siglo IV; en Cuzco que entre los Incas significa “el ombligo del mundo”; en Bagdad, el centro de las culturas de la China a todas las estepas euro-asiáticas durante 500 años, del 756 hasta el 1250 cuando fue tomada por los Tártaros, Bagdad, la gran ciudad centro del mundo, hoy destruida por los bárbaros del siglo XXI; en Constantinopla, la gran ciudad de 1.000.000 de habitantes; en El Cairo, París, Londres, New York.
Hace 10.000 años el hombre urbano, la humanidad, había terminado de ocupar la tierra, pero esto le había llevado mucho tiempo. El Homo Habilis se puso de pie hace 4.000.000 de años, el Homos Sapiens hace 150.000 años. Hace sólo 10.000 años surgieron las primeras ciudades porque la humanidad presente en el globo empezó a concentrarse y entonces empezó a organizar las ciudades. El 0,25 % de la historia de la humanidad vivimos en ciudades, ni siquiera el 1% del tiempo de la humanidad. Esa ciudad es gracias a dos grandes revoluciones: la agricultura, que permite que ya no seamos buscadores de raíces, y el pastoreo, que permite que no seamos cazadores. El hombre nómade dejo lugar al hombre sedentario, pero en realidad el ser humano es un nómade y el ser sedentario y urbano es casi una enfermedad. De tal manera que habrá que ver como salvarse de esta enfermedad de ser urbano.
Con la ciudad comenzó la complejidad social. Empezó la división del trabajo y con esa comenzaron a surgir las clases y con esas comenzaron a dividirse una gran cantidad de funciones. Sahagún, uno de los sabios de la invasión de América del siglo XVI, describía 360 funciones sociales en el imperio Azteca. El ser humano ya cumplía distintas funciones y también comenzó la dominación de una clase sobre el otra, pero también comenzó un proceso gigantesco de memoria: había que recordar lo que la humanidad había hecho en cada cultura y lo que cada función había hecho en sus distintos trabajos. Vean entonces que la acumulación de memoria comenzó a hacerse gigantesca, y sobre todo cuanto va a surgir hace más o menos 3.800 años la escritura alfabética, aunque la escritura ideográfica tiene más de 5.000. De tal manera que la acumulación de conocimientos llegó a ser ingente. Era necesario que una generación trasmitiera a la otra la memoria de la humanidad o por lo menos de esta cultura. El proceso educativo surgió como una de las funciones internas de la ciudad.
La ciudad educadora tiene casi 10.000 años porque es la obligación de la ciudad de enseñar a las nuevas generaciones su propia memoria para que el joven pueda integrarse en la edad adulta a aquellas funciones que la ciudad exige. Nacieron así las instituciones que son modos cotidianos de acciones que despiertan expectativas y que hacen que uno sepa lo que otro espera que uno haga, esperando también que otro haga lo que uno espera. El padre se comporta como padre antes sus hijos, el maestro antes los discípulos, la autoridad antes lo gobernados, y cada uno sabe como funciona.
Las instituciones fueron reemplazando el instinto necesario de las especies, de manera que la especie humana institucionalizó sus relaciones pero se liberó del instinto y por lo tanto pudo ser creativo. Surge así entonces la posibilidad de la creación histórica de nuevas instituciones mucho más allá de los puros instintos animales. Y así surgió también la ética que va a hacer como el puente que reemplaza los instintos que obligan con necesidad a comportamientos específicos y que permite ahora que la institución me obligue, pero éticamente, a hacer algo que si no lo hiciera pondría en riesgo la supervivencia del grupo. Entonces, no una necesidad instintiva si no como una obligación ética que va a ser institucional y cultural e reemplaza el instinto.
Quiero detenerme un instante en el tema de la ética porque se me pide más bien como una ética de valores. Yo creo que los valores no pueden ser el fundamento de la ética. ¿Cual es la función de la ética, como funciona y luego como se la puede aplicar a la ciudad? Yo quiero distinguir en la ética tres aspectos para que nos entendamos sobre algunas cuestiones fundamentales. Primer lugar, la ética va a tener un aspecto que voy a llamar material. Material significa contenido, este es el sentido del termino en un autor ya no muy estudiado que se llama Karl Marx. El materialismo de Marx consiste en que el contenido de todo acto es la corporalidad viviente humana: mi vida como corporalidad es el contenido último de todos mis actos, no solo por comer o beber, si no también por vestirme, tener una casa, y también reproducción, lo cual significa también educación y cultura.
El nivel material del ser humano yo podría dividirlo por lo menos a tres niveles: el nivel de la relación del ser humano y la naturaleza, el nivel de la relación entre los seres humanos a través de la naturaleza, y el nivel cultural.
Vean que coloco la cultura a nivel material, en el sentido que es la materia del estudio y de la transmisión educativa. La ética obliga a los componentes de una comunidad, desde el origen del ser humano hasta el fin de los tiempos y en todas las culturas – es un principio universal, a la responsabilidad de la producción, reproducción y desarrollo de la vida humana en comunidad y en el último termino de toda la humanidad.
Una ética así no es una ética de los valores, ni una ética de las virtudes, ni una ética de la ley. Es una ética que tiene a la vida humana como último criterio. Y este es fundamental en nuestro tiempo que estamos en una situación de suicidio colectivo a muchos niveles, como es evidente no solo por la bomba atómica si no antes el peligro económico de la pobreza masiva de la humanidad donde el 50% se encuentra debajo de la línea de la pobreza de Amartya Sen, o antes el problema ecológico en que la supervivencia de los próximos 5.000 años.
Si hace 5.000 años empezaron las grandes ciudades tipo Menfis no está garantizado que la humanidad sobreviva otros 5.000 años porque a nivel ecológico es posible que ya hayamos destruido a la tierra. Este es el primer problema político y el primer problema de las ciudades.
El segundo nivel se llama el nivel formal, que es el momento procedimental según el filosofo alemán Habermas, que nos habla que hay un procedimiento por el que los participantes afectados, en este caso, de la ciudad con argumentos racionales o por lo menos con razones, llegan a acuerdos habiendo partidos de una situación simétrica. El momento formal es el momento de la libertad, de la autonomía de los sujetos; a nivel político es el principio democrático. Si hay que educar, y veremos, a nivel material al niño, al joven y a todos, a nivel ecológico, económico y cultural en cuanto a su propia identidad, habrá que también educar en cuanto al espíritu democrático que significa el ponerse de acuerdo habiendo partidos de situaciones simétricas. El ideal sería el estado de derecho que muchos países de la tierra - por ejemplo yo pienso a mi país actual, el México - nunca se han dado: nunca han sido los jueces lo que han decidido acerca de un conflicto porque existe el corporativismo, la corrupción del poder judicial, la injusticia a las leyes. Y todo este sería el nivel formal de la ética que sería el segundo principio que diría entonces: ¿Como decidimos producir, reproducir y desarrollar la vida por medio de acuerdos donde los participantes son simétricamente los que deciden racionalmente acerca de eso que va a ser legitimo democráticamente?
El tercer principio sería lo de la factibilidad es decir: para que un acto sea bueno, tenga pretensión de bondad, ha de reproducir la vida con la participación libre de los afectados, pero haciendo cosa posibles y no imposibles, porque si son imposibles pues mal podrían ser con pretensión de bondad.
Este el problema del anarquismo que a veces piensa que, por ejemplo, sin estado o sin instituciones sería mejor. Lo que pasa es que para no tener instituciones habríamos que ser perfectos; pero es empíricamente imposible que todos seamos perfectos. Si se hubieran estas condiciones, pudiéramos decir que tendiéramos un orden que yo diría ético en la ciudad, en donde la ciudad reproduciría la vida de sus miembros decidida democráticamente antes proyectos posibles. Es aquí donde viene el proceso de la rotura: no hay un orden perfecto posible, ningún orden puede ser perfecto, y esto es universal. El orden que pretendiera ser perfecto es una ilusión y sería en lugar misma de la dominación. Según ningún orden es perfecto, es imperfecto, inevitablemente hay efectos negativos. Todos ordenes producen efectos negativos inevitablemente.
Hay un dicho que dice: “El justo peca siete veces por día. Y ¿cuanto peca el injusto? Ninguna” porque no tiene conciencia de sus efectos negativos, al contrario del justo.
Siendo inevitable el efecto negativo, aquí empieza el problema critico de la ética y de la ciudad. Amurabi, que escribió un código para su ciudad de Babilonia (1.700 año antes de Cristo), propuso en el primer código escrito que la humanidad recuerda – la piedra de Amurabi que se encuentra en el Louvre de Paris, o más bien una de ellas porque todas la ciudades tenían en su puerta el código - dice: “He hecho justicia con la viuda, con el huérfano, con el pobre y con el extranjero”. En ese tipo de leyes no solamente se legislaba para el orden vigente si no también para los efectos negativos del orden: se tenía que hacer justicia no a mi mujer, si no a la viuda; no a mi hijo, si no al huérfano; no al rico si no al pobre.
Este era un tipo de ética de la ciudad en donde las víctimas de la propia ciudad eran tomados a cargo en el sistema legal. De tal manera, una ética crítica es aquella ética de la responsabilidad. Una buena autoridad de una ciudad no es solamente la que ve que las cosas andan bien, si no que se pregunta cada día que es lo que anda mal para corregirlo y permanecer una pretensión de justicia.
Errar no es solamente humano si no inevitable; pero corregir coherentemente el error, eso sí es política.
La víctimas son las que sufren el efecto negativo inevitablemente; estas víctimas son ahora el objeto de la política y al mismo tiempo del proceso educativo. ¿Como la ciudad educadora trata a sus víctimas? Claro, sus víctimas son inmensas. Todo el estrés y toda la coacción de la ciudad la viven todos los ciudadanos, pero además los marginales, los pobres, y además muchos tipos de víctimas de una sociedad.
¿Puede la ciudad educativa educar a sus víctimas o debe la ciudad educativa dejarse educar por sus víctimas? No es la ciudad misma y sus autoridades las que deben abrir los ojos a las víctimas y dejarse educar por ellas: las víctimas, en efecto, educan al educador, diría Paulo Freire.
La ciudad educativa debe aprender de sus víctimas y debe, en ultimo caso, colaborar con ellas para que dejen de ser víctimas. Una víctima es de nuevo víctima a los tres niveles: una víctima no puede reproducir su vida a nivel material; no puede participar simétricamente a las decisiones que se toman por ella; muestra la ineficacia del sistema por su existencia. Una víctima puede decir el sistema es injusto porque yo estoy sufriendo, porque yo soy pobre, porque yo no he sido consultado. El hecho de la víctima es el criterio crítico de la ciudad: porqué existen víctimas, la ciudad es injusta y debe harcerse cargo de ellas responsablemente a los tres niveles.
Cuando la víctima toma conciencia crítica, primero dice: “Porque yo soy víctima, la ciudad es injusta”. Segundo: las víctimas se reúnen y forman a una comunidad, como las mujeres se reúnen entre ellas y son críticas del machismo o los negros se reúnen y son críticos de los blancos y así cada uno es crítico de aquellos que lo dominan. Lo interesante entonces es que entre ellos surge un consenso crítico que está ahora en contra de un consenso que podríamos llamar hegemónico. Gramsci habla de este tema diciendo: “Dado un orden político donde hay un bloque histórico en el poder, este grupo tiene hegemonía que se cumple con respecto a un consenso”. Si la sociedad tiene consenso, yo puedo ser hegemónico. Pero si las víctimas ahora tienen un consenso de que aquello es injusto, pierden consenso a la sociedad y se levantan contra el consenso a la ciudad.
La hegemonía de antes, a no tener consenso, se transforma así en dominación. El dominador ya no puede ser educador dominando la víctima que ahora tiene un consenso crítico.
La ciudad educadora para no transformarse en una ciudad dominadora de las víctimas que toman conciencia crítica como nuevos movimientos sociales, tiene que ayudarles y no dominarles. La ciudad educadora debe colaborar factivamente desde el estado y transformarse para que las víctimas se transformen en actores.
Al asumir el proyecto afirmativo de los movimientos sociales nuevos, la ciudad educadora se hace educar y transformar por esos movimientos. Los movimientos son los que le dan el proyecto, es decir que el proyecto es la afirmación de lo que para ellos es negación. De tal manera las instituciones de la ciudad se transforman materialmente: hay que tener nuevos planes ecológicos, hay que desarrollar de otra manera la economía, hay que afirmar de otra manera la cultura, porque esos grupos ponen en cuestión el orden dominante. El estado mismo se ha transformado en aprendiz de estos movimientos y el proyecto de la ciudad no se construye del estado si no desde la exterioridad que es él que indica los contenidos del proyecto.
Se transforman las instituciones materiales - ecológicas, económicas y culturales – pero sobre todo procedimental.
Ahora estos grupos excluidos pueden tomar parte, participar democráticamente a la construcción de las ciudades.
Jefferson, el fundador de los Estados Unidos, decía: “Si no hay distritos debajo de los municipios, la constitución norteamericana no sirve”. Y nunca hubo distritos, y la constitución norteamericana no sirve porque los distritos eran comunidades donde, cara a cara, el ciudadano iba a hacer una democracia directa debajo del municipio y eso significara la participación directa del ciudadano en un nivel de barrio, de localidad, con plena participación plena y democrática de toda la ciudadanía, especialmente de las víctimas excluidas que tendrían ahora un lugar donde exponer sus interpelaciones y sus criticas.
Los títulos de este Congreso y de esta Sesión tienen sentido y pueden unirse: la ciudad educadora debe dejarse educar por los nuevos movimientos sociales, dejarse interpelar y transformar, no sólo acoger esas interpelaciones de estos movimientos de las víctimas como efecto negativo del sistema, si no que debe empujar estos proyectos colectivos para que la ciudad futura sea diferente.
La ciudad educadora cambia su estructura para dar cabida a sus ciudadanos participativamente todos lo días - no sólo el día de las elecciones, cada 4, 5, 6 años - en los distritos, en los cabildos abiertos, como se dice en la nueva Constitución de Venezuela echa por el Presidente Chavez, un presidente extremadamente democrático, elegido 6 veces por el pueblo (pero los medios de comunicación dicen que es un dictador).
En la Constitución de Venezuela existe un nuevo poder que es el poder ciudadano, un quinto poder después del cuarto, que es poder electoral, y los otros tres tradicionales. El poder ciudadano se basa en cabildos abiertos, en comunidades abiertas debajo del municipio donde el pueblo puede participar cotidianamente y no sólo de vez en cuando. En la ciudad educadora, ahora transformada, se puede educar la juventud al pueblo, como todos, al ciudadano, para constituirlo como actor responsable éticamente en la construcción de un poder político "desde abajo".
Todos los ciudadanos colaboran en la construcción, el estado no tiene poder, tiene el ejercicio delegado de un poder de pueblo; el estado no es soberano en la ciudad en su estructura de autoridad, si no que el poder es la unidad de las voluntades consensuales de una comunidad política.
Ese consenso se acrecienta en la participación directa a un cierto nivel de ese pueblo, por eso entonces en la construcción de un poder desde abajo que resista el proceso de la globalización que viene "desde arriba".
Hay ahora una disputa del espacio político. Ahora sí, creo, otra ciudad sería posible si las víctimas se transforman en actores y se cumple aquella exigencia de un profeta judío que dijo: “Dame señor un oído de discípulo a la autoridad. Si soy discípulo, puede que enseñe algo.”